domingo, 15 de febrero de 2015

Educación pública, gratuita y de ¿calidad?

Durante el 2014 escribí varios post referentes a la situación del Colegio Louis Pasteur de Traiguén.
Para quienes no sepan de él: Es un colegio particular subvencionado, sin fines de lucro, administrado por una Corporación (compuesta de varios socios).

Este es el modelo de colegio particular, que persigue la reforma educacional. Un colegio altruista y de excelencia.

Lamentablemente, estamos en Chile y somos mandados a hacer, para buscar falencias en el sistema. Al más puro estilo del ese viejo adagio judío: "Hecha la regla, hecha la trampa".

Este modelo de colegio, funciona con aportes estatales. No cobra matrícula, no hace selección de alumnos, no cobra arancel alguno... 

¿Qué pasa si deja de recibir aportes del Estado?
Como no tiene fines de lucro, y no puede generar utilidades, lo más probable es que no pueda pagar sus compromisos financieros y caiga en manos de un interventor o, en el peor de los casos, se cierre.

¿Es posible que esto ocurra?
Lo ocurrido en el Colegio Louis Pasteur es un claro ejemplo de que sí puede suceder. Una toma de 2 meses, a fin de año, le significa al colegio dejar de percibir la subvención de los días en que, por razones obvias, no hubo clases. Es más, en base al promedio de asistencia de noviembre y diciembre, se calcula la subvención para los meses de enero y febrero (no hay clases, pero hay que pagar sueldos y otros compromisos como agua, luz, y varios más...)

¿Cómo se llega a este punto de quiebre?
Teorizando, en base a la información que se hizo pública en este conflicto, puede haber una suma de factores:
  • Pugna entre el sindicato del cuerpo docente, y la administración del colegio, o sus sostenedores.
  • Manipulación por parte de quienes tienen más contacto con los jóvenes, para que estos mediante la toma,  exijan una serie de demandas que suenen muy lógicas, pero que no sean practicables (en este caso, recontratar a un director ya finiquitado y con el dinero del finiquito en el bolsillo; y que renuncie la Directiva de la Corporación).
  • Aprovechar la figura del interventor, para que otra organización con personería jurídica y sin fines de lucro, administre el colegio (como lo pudiera ser el sindicato de funcionarios del colegio). Una forma "legal" de expropiación (si es que la ley da para ello).

¿Se acaba el lucro?
Del llamado caso PENTA, aprendimos que se puede declarar gastos con documentos aparentemente legales. Ojo ahí, que tal vez la fiscalización no sea tan efectiva como lo pareciera ser en Impuestos Internos. No digo que se esté haciendo; sólo señalo que es una vía factible para ello y se debe poner cuidado a la hora de fiscalizar.

¿Y la exelencia?
Por temas administrativos, el Colegio Louis Pasteur perdió la excelencia académica. Me parece curioso que sea así, ya que los docentes siguen siendo los mismos que tenían reconocida tal excelencia. Este debiera ser un tema que pase netamente por la calidad profesional de los docentes.

¿Terminar con la selección, sirve?
La idea es brindarles a todos las mismas oportunidades, pero el que estén todos revueltos en una misma sala, no da esa garantía.
Un claro ejemplo se grafica en un comic: 
Un profesor (en una selva) señala que tienen  un 7.0 todos aquellos alumnos que suban al árbol que está a sus espaldas. La particularidad es que los alumnos son: Un mono, un elefante, una jirafa, un pingüino, un pez en un acuario, y otros animales.
Evidentemente si a los alumnos se les aplica una prueba estándar que no mida sus reales capacidades, muchos reprobarán.
Distinto es en la Universidad, donde uno va a aprender una especialidad (los monos, demostrarán cómo suben árboles y lo peces, su habilidad para nadar).

Creo que el Gobierno no se está haciendo cargo de esas legítimas diferencias. El SIMCE sería la prueba de subir a los árboles ¿no?

En materia de educación, hay mucho por hacer. Lamentablemente, siempre se está actuando en base a pasiones y no a razones. Que si la derecha dijo algo, la izquierda le lleva la contraria y viceversa.

Que la exclusión es mala, es el cuco, dicen. Pero alumnos que van a colegios especiales y cuentan con profesionales capacitados, deberán integrarse a colegios que carezcan de ese apoyo y, por ser una minoría, el establecimiento tal vez considerará que no vale la pena invertir en los profesionales idóneos ( o sea, serán una "pérdida marginal" más).

Tampoco la reforma se hace cargo de la temática de los alumnos en aula. Mientras en los colegios privados hay 15 o 20 alumnos por sala y estos reciben una educación medianamente personalizada; en los colegios públicos hay 45 alumnos por sala y generalmente, los profesores terminan quedándose con "lo más salvable" del lote, y los demás que se las arreglen (Yo estudié en un colegio público con 45 alumnos en sala, no me vengan con el discursito de que soy esto o aquello; y yo estaba en un muy buen curso, bastante competitivo).

Tengo la impresión de que se legisló para la galería. Sólo por cumplir con el programa, y a la rápida. También creo que no se oyó lo suficiente, a quienes realmente están en en trabajo educativo. Primó la palabra de los teóricos de la educación, que probablemente no han pisado un aula en muuuucho tiempo.

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