miércoles, 25 de junio de 2014

Se hará Justicia!

A principios de los noventa, el nombre de una serie de TV era precisamente "Se hará Justicia"... Estaba enfocada desde el punto de vista de abogados (integrantes de un bufete), que presentaban sus casos a un juez... 

Ante nuestros ojos, se mostraba un sistema de justicia totalmente diferente al local. Con el correr de los años (desde el retorno a la democracia), algunos se dieron a la tarea de copiar el modelo... Una copia bien a la chilena, y que se captura bastante bien en la siguiente ilustración: 


Nuestro modelo tiene un juez, un defensor para los acusados y, un fiscal que investiga y acusa (no contempla un representante de las víctimas)... Tampoco hay un jurado al cual convencer (Aunque igual hay muchos abogados que hacen teatro, como si tuvieran ese público)...

Tomaré un ejemplo regional: Por la muerte del sargento Albornoz, el fiscal Luis Chamorro llevó a juicio a Daniel Melinao. Tras la absolución, este fiscal manifestó a la prensa varias críticas: Que el juicio se realizó en varias jornadas; que durante el desarrollo del mismo se intercalaban otros juicios o audiencias; que las audiencias no iniciaban a la hora en que eran citados; que los recesos eran muy superiores a lo que se señalaba... Etc...

Eso daba cuenta de que a pesar de la "Reforma al sistema", la vieja escuela de jueces seguía plenamente vigente...

Conversando con amigos que tienen alguna vinculación al sistema, podemos agregar varias cosillas más, que ejemplificaremos así:

- Los delincuentes que están en libertad, no acuden a las audiencias a las que se les cita; van en horario posterior al tribunal dando alguna excusa trivial y, muchas veces les fijan nuevo día y hora dejando sin efecto las órdenes de detención. 
¿Qué consiguen con eso?
Que tanto las víctimas como testigos (habitualmente gente que pide permiso en sus trabajos para responder a las citaciones), se agoten, frustren, enojen con el sistema, piensen que no obtendrán nada... Y en definitiva, dejen de acudir a las audiencias...
El resultado muchas veces puede ser que el fiscal busque una salida distinta a la pertinente "POR FALTA DE INTERÉS DE LA VICTIMA"... O por falta de testigos... O incluso, que el delincuente salga impune...

- El incumplimiento en los horarios es algo más que frecuente... Si sumamos a eso el que los tribunales fijan audiencias en bloque, redondeando las horas (más de una audiencia a las 9, otras tantas a las 10 y así...). Y el mismo hecho de realizar recesos de 10 minutos, que en realidad terminan siendo de alrededor de media hora; se termina generando un retraso en las audiencias del bloque siguiente y el subsiguiente...
Eso es una tremenda falta de respeto hacia la gente que está citada... Recordemos que muchas veces está citada la víctima, testigos civiles, uniformados o profesionales de la salud...

- En atención a los testigos, cuando estos son médicos (con la escasez de médicos que hay en nuestro país), ¿ustedes qué creen que pasa con los pacientes agendados para el día que coincidió con la audiencia?... Probablemente sean reagendados, o derechamente no reciban atención alguna... 
Si multiplicamos esto por la cantidad de hospitales que hay en el país, son cientos de horas perdidas al año, y millones de pesos que el Estado desembolsa "en pro de la justicia"... O por tener médicos inútilmente sentados en una sala de espera, para que terminen diciendo: "Esa es mi firma y ese es el diagnóstico que yo señalé".

Ni hablar de plazos de investigación, fijación de audiencias, o lo que dura el proceso en su conjunto...

Si uno presta atención, puede encontrar muchos defectos más... No hay duda de que este nuevo sistema llegó para quedarse, y en lo formal, es mucho mejor que el sistema anterior... Pero aún le falta bastante para lograr ser un verdadero sistema, que imparta una justicia igualitaria.

Todavía da la impresión de que hay ciudadanos de primera clase, y otros de segunda, tercera o cuarta... La TV da cuenta de ello cuando muestran a sujetos "casi con trajes espaciales", revisando la casa de un juez al que le robaron sus pantuflas... Y que en el caso de los humildes, a los que les desvalijaron la mediagua, con suerte los visita un sujeto con maletín, que desparrama un poco de talco y dice: "Señora, aquí no hay nada que hacer..."

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