sábado, 21 de junio de 2014

Un solitario

Tal vez, todo comenzó cuando Francisco era muy pequeño. Tendría unos 7 años; su mamá debió internarse en la clínica, por complicaciones en el embarazo. A él lo mandaron a pasar el verano con sus abuelos maternos, y su hermano mayor (Luis), lo pasó con sus abuelos paternos...

Fue un verano muy entretenido. Jugaba con los vecinos y, de vez en cuando, también peleaba con ellos... Cosas de niños, decía el abuelo... Y tal vez tenía razón, ya que a las horas después, ambos pugilistas estaban jugando juntos y compartiendo sus juguetes... Incluso, a veces se aliaban para enfrentar a otros... No siempre salían victoriosos... Y otras se volvían a enfrentar entre ellos...

Terminado el verano, debió entrar a clases, y conocer la nueva casa. Durante ese verano, su padre había cambiado de trabajo y de residencia. Tendría vecinos nuevos, nuevo colegio y "nuevos amigos"...

Fue en este nuevo colegio, en que comprendió que no todo se resolvía a golpes... Ahí practicaban una forma más cruel de maltrato: El Bullying... 

Su primera vergüenza la pasó a causa de su vestuario: Se burlaron de sus calcetines de colores. Otra vez fue por usar pañuelo de género y no pañuelo desechable. Por andar con los cordones sueltos. Por una peladura en la rodilla del pantalón (se cayó jugando a la pelota). Por su forma de hablar, o por la calidad de sus útiles escolares...

Ser bueno para los golpes, no era suficiente, ni era la forma más aconsejable de resolver los problemas. Así es que comenzó a desarrollar un talento: La observación... Permanecía silencioso, atento a cada movimiento de quienes lo habían humillado... Pensaba muy bien las palabras necesarias, y se imaginaba cuál sería el momento propicio para dar a conocer el resultado de sus observaciones...

Hasta que llegó el día; la sala estaba en silencio, todos atentos a las palabras de la profesora y él hizo su primer comentario, en tono alto y con una modulación envidiable:

- ¡José, no seas cochino, deja de comerte los 'mocos'!... ¡Es asqueroso! ¡Ya no soporto verte en eso!...
Todos pusieron sus ojos en José, quien casualmente tenía un 'moco' en la punta del dedo índice... Las carcajada no se hicieron esperar...

- ¡Fernando, que eres asqueroso!. ¿Acaso no conoces el agua y el jabón?... Varios respingaron la nariz, como adivinando que de ese sector de la sala, provenía un mal olor... Varios ¡Puaj! y risas irónicas se hicieron presentes...

- ¡Laura, deja de sacarte la comida de entre los dientes!, ¿acaso no sabes usar un cepillo de dientes?... Ella se puso roja ante las miradas de sus compañeros... 

Y así, fueron cayendo uno a uno, todos quienes fueron crueles con él... Y fue sumando adeptos. Otros que también habían sido víctimas de esos malillas... 

Alguna vez le hicieron una encerrona en el baño, pero su destreza con los puños, y gracias al apoyo de sus nuevos aliados, acabaron prontamente con los pendencieros... 

Hasta ahí, todo indicaba que había surgido un nuevo líder. Alguien admirado por unos, y obviamente, odiado por otros.

Su habilidad de observación le hizo ser bastante inquisidor con los profesores. Los ponía en aprietos preguntado fechas, nombre, y lo que su mente intuyera que era de interés. Mejoraron sus calificaciones y su futuro parecía ser muy prometedor...

Pero con el tiempo, su tan particular habilidad para el bullying le jugaría en contra, ya que cayó en lo que alguna vez tanto le afectó: Molestar a los más débiles; a sus parejas y con los años, a sus hijos...

Volvió a quedar solo; pero esta vez, no había abuelo comprensivo, ni padres cercanos, ni amigos...

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