viernes, 8 de junio de 2012

¡Mande!

Ya había señalado que mi abuela me "rescataba" y me llevaba al campo..... Tal vez los que se libraban de mis "diabluras" eran mis hermanos, en fin; el campo era bastante grande como para que nadie saliera perjudicado...
Entre mis entretenciones (según la edad) primero era andar en triciclo.... Hasta que atopellé un pollito... esa fue mi primera víctima (no fatal en todo caso, al menos según recuerdo)..... Ya más crecido entraba leña y me animaba a intentar picar un poco de esta -- pero muchas veces sin grandes resultados positivos--.... Por las tardes, había que llenar el estanque de agua-- ese era un muy buen ejercicio para los brazos, y no hay nada más rico que esa agua de pozo--..... Cuando no, ponerle ojo a las gallinas, más de alguna cacareaba por los alrededores y había que salir en busca de los huevos.....
Eran actividades que uno hacía por entretención... En realidad, cualquier actividad servía para no aburrirse....
Una de las cosas que me encantaba era cuando mi abuela tostaba trigo en la "callana".... Aclaro que es un recipiente metálico que se posa sobre el fuego, va colgado de un alambre lo que permite "zarandearlo" y que así no se queme lo que se va a tostar.....
También me gustaba cuando pelaba mote... Tenía una olleta de fierro para eso --Se asemejaba a los calderos que dibujan en cuentos de hadas--....

Y lo que ella siempre trató de inculcarme (y nunca consiguió), era que yo pronunciara esa palabra tan servil que hasta el día de hoy se utiliza en el campo: ¡MANDE!....

La idea es que cuando me llamara yo respondiera ¡mande!.... Se imaginan andar todo el día con el famoso ¡mande! para allá ó ¡mande! para acá.... No recuerdo ser "muy desobediente", pero de ahí al famoso ¡mande!, no gracias, paso....

No había recordado eso hasta que trabajé en faenas forestales y al llamar a un señor mayor,  que realizaba labores a mi cargo, este respondió: ¡Mande!.....

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